25 jun. 2017

nada sin ella




4 comentarios:

  1. ¡Tengo sed, sed ardiente!-dije a la maga, y ella
    Me ofreció de sus néctares.- ¡Eso no, me empalaga!-
    Luego, una rara fruta, con sus dedos de maga,
    Exprimió en una copa clara como una estrella;

    Y un brillo de rubíes hubo en la copa bella.
    Yo probé. -¡Es dulce, dulce. Hay días que me halaga
    Tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga!-
    Vi pasar por los ojos del hada una centella.

    Y por un verde valle perfumado y brillante,
    Llevóme hasta una clara corriente de diamante.
    -¡Bebe! -dijo.- Yo ardía, mi pecho era una fragua.

    Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina...
    ¡Oh frescura! ¡oh pureza! ¡oh sensación divina!
    -Gracias, maga, y bendita la limpidez del agua!

    Delmira Agustini

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    Respuestas
    1. Difícilmente podría encontrarse poema más apropiado.

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    2. Esta mujer, además de su feminismo adelantado a su tiempo, fue un triste caso de crimen conyugal: "mía o de nadie"...

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    3. Lamentablemente, sigue habiendo canallas con esa monstruosa mentalidad criminal.

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