21 jul. 2017

Silvia Pérez Cruz - Gallo Rojo (Chicho Sánchez Ferlosio)






Percibiremos una línea muy tenue...

En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico.

El primero que despertará será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
 - Jorge Luis Borges



5 jul. 2017

Canción Por La Unidad Latino Americana - Pablo Milanés





El nacimiento de un mundo se aplazó por un momento,
un breve lapso del tiempo, del universo un segundo.
Sin embargo parecía que todo se iba a acabar
con la distancia mortal que separó nuestra vidas.

Realizaron la labor de desunir nuestras manos
y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor.
Cuando pasaron los años se acumularon rencores,
se olvidaron los amores, parecíamos extraños.

Qué distancia tan sufrida, que mundo tan separado
jamás hubiera encontrado sin aportar nuevas vidas.
Esclavo por una parte, servil criado por la otra,
es lo primero que nota el último en desatarse.

Explotando esta misión de verlo todo tan claro
un día me ví liberado por nuestra revolución.
Esto no fue un buen ejemplo para otros por liberar,
la nueva labor fue aislar bloqueando toda experiencia.

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar,
su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas.
Qué pagará este pesar del tiempo que se perdió,
de las vidas que costó, de las que puede costar.

Lo pagará la unidad de los pueblos en cuestión,
y al que niegue esta razón la historia condenará.
La historia lleva su carro y a muchos nos montará,
por encima pasará de aquel que quiera negarlo.

Bolivar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,
Fidel la dignificó para andar por estas tierras.













1 jul. 2017

Canarios / Cruz del Sur


Canarios (Gaspar Sanz 1640-1710) Guitarra: Carlos Bonell






Cruz del Sur (Atahualpa Yupanqui 1908-1992) Guitarra: Arturo Zeballos




7 jun. 2017

Los perdidos
















Me salvé.

Para irme un viejo miserable

lleno de arrugas desilusiones y errores

Gasté mi vida en detalles.

Sopesando ademanes y palabras.

Comprando caro con sangre y al final vendiendo barato.

Somos una generación que no tiene ya más que recuerdos

Vivimos el fuego y el miedo la soberbia y la amargura

la decisión y la negación.

Ahora acabados nos sentamos las noches y hacemos las cuentas

y siempre salimos perdiendo

(aunque aún no sepamos dónde debería estar la ganancia)

y sin embargo hallamos los golpes parciales

sobre todo eso: interminable en nosotros

la última herida.


Autobiografía

Viví como una fiera.

Atento siempre el oído.

Cambiando de rostro y de nombre

entre fusiles, hierros y cuerdas

En pozos echaron mi sueño.

Perros y alambres desgarraron mi cuerpo.

Nada me dejaron,

Sólo salvé mi silencio.

Viví mi vida como una fiera.



Thanasis Kostavaras



3 abr. 2017

instante que cae del que no surge - Loam



Trillados casis hipando angostos sumideros a trémulo destajo.
Turbia evidencia tantas veces reiterada como noria empuja rolando a todo iris, a párpado izado ojo por laberintos disueltos en algún algo qué. Párpado a toda matraca.
Y demás adherencias… 
Términos por los que de aquí allá, tal vez sin como tal, sin para esto. Ya sólo vago fluir de atisbos…Restos de lo que queda por venir. 
Ahora boga denodadamente en la clepsidra. Hiende sus viejos remos una y otra vez en términos residuales, vocablos desposeídos para siempre del sentido que tal vez tuvieron.
La cosa avanza, avanza o retrocede, no sabe, pero no se detiene, no puede detenerse. Bien –dice para sí una vez más–, es cuestión de aguardar pacientemente, simplemente aguardar en Mientras Tanto, nuestro genuino planeta. Aquí hay más de lo que se precisa para la quiebra definitiva, este debe ser El Dorado de todos los Tampoco.
Ni una palabra más a ese montón. Tal vez un interminable bostezo, tramo hueco entre el incipiente aullido y el definitivo silencio.
¿Por qué está ahí? ¿Cómo llegó hasta ahí?… Yermo, aunque no del todo, no para siempre, no por ahora. ¿Para qué disponer de instrumento tan refinado?... Ni una palabra más a este montón. Hagamos otro antes de partir hacia el silencio, hacia la ausencia que el pródigo ruido anticipa al filo del bermejo hocico del animal disperso.
Puesto que aquí, aunque sin certeza. Puesto que invariablemente aquí, sin allá, sólo imaginado así. Puesto que así, instante o algo aquí así imaginado, no importa qué palabras.
Poco a poco o a raudales, sin aguardar instante en su mismo redundante hueco, retórica parodia sin distancia ni extremo. 
Palabra que concluye la grieta de este instante que cae del que no surge.
Ausencia a granel, a borbotones.
 
De hueco a hueco donde rumiar recorrido y rellenarlo de tal manera. O simplemente contemplar sin más los falsos techos, muda palabra socavada brotando de una larga y espesa fatiga, lindes impregnadas de la estéril y lejana exactitud del foso rumiante. De puntillas, ligeramente inclinado hacia la caída; la cabeza erguida, forzada hacia atrás; los brazos elevados, tendidos hacia al frente cerrado; las manos abiertas, tensas; los dedos crispados; los ojos cerrados… prolongando la mirada perdida en la ausencia. 
Reiterado, mecido por magnitudes que dilatan la brevedad y contraen la inconsecuente demora. Tránsito de un atisbo memo. 
No llegará parte, ninguna de cuantas vagó en pos. Siempre instantes quiebra o indicio, lo recuerda a sangre. Todo aquello… Fantasmagórico cúmulo de visiones insólitas que ahora rememora atónito preguntándose de dónde surgieron tan afiladas sombras. 
Perpetuo jadear, se ingiere y regurgita a sí mismo excedido el umbral del instante idéntico y sucesivo de un presente redundante y desenmascarado.