12 jun. 2016

Lauro de Bosis, Ícaro antifascista.





En 1930 Lauro de Bosis [poeta] funda en Italia la Alianza Nacional, una organización clandestina que distribuía propaganda anti fascista. Era el fruto de su fervorosa adhesión a la libertad de expresión, que lo llevó a anteponer lo político a la poesía y al deseo amoroso, y a unirlo todo en un solo acto. Cuando en diciembre de ese año dos de sus principales colaboradores fueron detenidos y condenados a quince años de prisión, decidió enfrentarse personalmente a la dictadura.

Secretamente se instaló en Marsella.  El 3 de octubre de 1931, con unas pocas horas de experiencia como piloto, partió de esa ciudad rumbo a Italia en un avión Klemm L25. Llevaba consigo dos textos de su autoría reproducidos en cientos de miles de volantes donde atacaba al gobierno de Benito Mussolini.

Después de exponer sus razones para detestar a Mussolini (“El Fascismo sólo existe por sus excesos; sus excesos son su lógica”), relata cuál va a ser su acción de guerra: lanzar sobre el cielo de Roma panfletos exhortando al pueblo a despertar del ensueño totalitario. Acaba su testamento heroico con una justificación: “Tal y como uno arroja pan sobre un pueblo hambriento, sobre Roma debe arrojar libros de Historia”.

Hacia las ocho de la noche sobrevoló Roma. Volaba tan bajo que pareció ascender por la Escalinata de Piazza Spagna, recuerdan algunos testigos. Los volantes cubrieron plazas y cafés de la capital italiana y hasta un cine al aire libre. Minutos después huía rumbo al Mar Tirreno perseguido por cuatro aviones cazas de la Fuerza Aérea Italiana. Su pequeño aeroplano de madera jamás fue hallado.

Contar la visión de su propia muerte y luego seguir al pie de la letra lo escrito, no fue en él más que un correlato del mito de Ícaro que, como una obsesión, lo acicateara durante su corta vida. Había creado el guión y lo representó con plena frialdad. Creyó ingenuamente que con su martirio y sus textos bastarían para que el fascismo se desmoronara. Su fe en el poder de la palabra fue tan absoluta como ciega, su idealismo tan puro y desmesurado como suicida.

Historia de mi muerte (fragmento) Mañana a las tres, sobre un Prado de la Costa Azul, tengo una cita con Pegaso. Pegaso –es el nombre de mi avión- tiene el lomo rojo y las alas blancas, y aunque tiene la fuerza de ochenta caballos es esbelto como una golondrina. Se emborracha con gasolina y brinca en los cielos como su hermano de antaño, pero, si quiere puede deslizarse en el aire de la noche como un fantasma (…) (Con él) iremos a Roma para propagar al aire libre esas palabras de libertad que, desde hace siete años, están prohibidas como un crimen. Y con razón, porque si se permitieran conmoverían a la tiranía fascista en pocas horas. Todos los regímenes de la tierra, hasta el afgano y el turco, pueden permitir a sus súbditos un poco de libertad: solo el fascismo, para defenderse, está obligado a aniquilar el pensamiento. No se le puede reprochar que castigue la fe en la libertad y la fidelidad a la Constitución italiana más severamente que el parricidio: es su única posibilidad de subsistir (…)  Mi muerte sólo podrá aumentar el éxito de mi vuelo. Como todos los peligros están al regreso, nada podrá ocurrir sino después que haya enviado mis 400.000 cartas, que de ese modo estarán mejor recomendadas! (…) Después de haber volado a 4.000 metros la isla de Córcega y la de Montecristo, llegaré a Roma hacia las ocho, después de haber hecho en vuelo planeado los últimos veinte quilómetros. Aunque hasta ahora no hice más que siete horas y media de vuelo, si caigo no será por un error de pilotaje. Mi avión no hace más que 150 quilómetros por hora y los de Mussolini hacen 300. Y hay novecientos que recibieron la orden de abatir cueste lo que cueste con su ametralladora a cualquier avión sospechoso. Tanto mejor: valdré más muerto que vivo. 
Lauro de Bosis

http://letras-uruguay.espaciolatino.com/alzugarat/lauro_de_bosis.htm

5 comentarios:

  1. Tremenda y bellísima locura la de Lauro de Bosis. Nunca había oído hablar de ella. Gracias por contarlo.

    Salud.

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    1. Yo apenas acabo de tener noticia de esta, efectivamente, tremenda y bellísima historia. Hay hechos e historias deliberadamente obviados por el Poder, esta de Lauro es verdaderamente conmovedora.

      Gracias a ti por tu comentario.

      Salud!

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  2. Hermoso. Pobre de la tierra que necesita héroes, decía alguien. Pero mientras sean necesarios, los seguiremos honrando con nuestras palabras.

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    1. Cierto. Pero, contrariamente a lo que afirma el autor del artículo ("Creyó ingenuamente que con su martirio y sus textos bastarían para que el fascismo se desmoronara"), yo pienso que Lauro sí derribó al fascismo.

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  3. esta sí es la verdadera poesía, me arranca lágrima y hueso, cuando pilotaba ese avión debía ser como un rayo, como todos los pájaros y sueños, el bien y el fuego....ah y cuánto más!

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