17 nov. 2015

Parcela abandonada


¡Qué lástima! -me dice-. Aquí se podrían construir no sé cuantos pisos. 
¡O, por lo menos, hacer un huerto!

Yo callo, me hago el sordo y sonrío, mientras contemplo a las abejas libar la multitud de diminutas flores silvestres que han renacido.

1 comentario:

  1. y por ver tu sonrisa y oir tu silencio y sus secretos en la sonora intemperie de las crisálidas, allá entran todos los pájaros y jaurías y olas

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