6 may. 2016

¡Qué afortunado el hombre que no la posee! - Bertold Brecht



¡Qué afortunado el hombre que no la posee! - Bertold Brecht

Ya visteis al sagaz Salomón
y sabéis lo que fue de él.
Lo complejo le parecía sencillo.
Maldijo la hora que lo hizo nacer
y vio que todo era en vano.
¡Cuán grande y sabio fue Salomón!
Sin embargo, el mundo no tardó
en sacar su conclusión:
fue la sabiduría lo que lo llevó a ese estado.
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!

Visteis después al valeroso César
y sabéis lo que fue de él.
Lo deificaron en vida
pero, aún así, lo asesinaron.
Y cuando alzaban el fatal puñal,
exclamó, bien alto: "¡tú también, hijo!"
Sin embargo, el mundo no tardó
en sacar su conclusión:
fue la valentía lo que lo llevó a ese estado.
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!

Habéis oído hablar del honrado Sócrates,
el hombre que jamás mentía.
Pero no fueron tan agradecidos como cabría pensar.
En vez de eso, los gobernantes lo hicieron juzgar
y le entregaron la bebida emponzoñada.
¡Qué honrado era el noble hijo del pueblo!
Sin embargo, el mundo no tardó
en sacar su conclusión:
fue la honradez lo que lo llevó a ese estado.
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!
¡Qué afortunado el hombre que no la posee!

Aquí veis a unas personas respetables
que se atienen a las leyes de Dios,
quien, de momento, no se da por enterado.
Los que estáis sentados calentitos y seguros en casa
ayudadnos a aliviar nuestra amarga necesidad.
¡Con lo virtuosamente que comenzamos!
Sin embargo, el mundo no tardó
en sacar su conclusión:
fue el temor de Dios lo que nos sumió en este estado.
¡Qué afortunado el hombre que no lo posee!
¡Qué afortunado el hombre que no lo posee!

5 comentarios:

  1. La fortuna de la desposesión deviene de la dependencia hacia lo poseído.

    Un saludo

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  2. Y por poemas como este
    tampoco yo tardé
    en sacar mi conclusión:
    el pobre BB, tres veces grande.

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  3. Ah, simplemente era una fórmula de admiración, como la de Hermes Trimegisto (tres veces el más grande). Ahora, que si nos ponemos a enumerar su talento, no acabaría nunca: por su ironía, por su capacidad teórica, por su lengua que mezcla lo popular y lo culto, por su análisis de la sociedad burguesa tan similar a una banda de delincuentes, por su distanciamiento con el estalinismo, por su …, por su….

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    Respuestas
    1. Entiendo. No conocía dicha fórmula, pero sin duda Brecht la merece.

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