23 dic 2016
30 nov 2016
Qué lástima - León Felipe
¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... después ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!
¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!
Ya no hay locos - León Felipe
| Pero ya no hay locos Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y ... ni en España hay locos. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo. Oíd ... esto, historiadores ... filósofos ... loqueros ... Franco ... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios, en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho, y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno, con el pulso normal, con la lengua en silencio, los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos ... El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios ... y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo ... ¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro. ¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros). ¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos absurdos y blasfemos y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos? ¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo: No es verdad. Dios no ha puesto al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo; el hombre es un insecto que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello? ¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros), cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos, sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento? ¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto? Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos que el orín de los perros; si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos categoría que el estiércol; si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio? Respondedme loqueros, ¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro? Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo! ... ¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro! Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto ..., perfecto, ¡perfecto! |
19 nov 2016
Nacidos para esto - Charles Bukowski
nacidos así
para esto
sonríen las caras dibujadas con tiza
se ríe la Sra. Muerte
los ascensores se averían
los escenarios políticos se disuelven
el mozo del supermercado recibe un título universitario
los peces oleosos escupen sus oleosas presas
el sol se esconde tras una máscara
nacemos
así
para esto para estas guerras cuidadosamente insensatas
para contemplar las ventanas rotas de la fábrica de la vaciedad
para los bares donde la gente ya no se habla
para las peleas a puñetazos que acaban en tiroteos y cuchilladas
nacidos para esto
para hospitales tan caros que resulta más barato morirse
para abogados que cobran tanto que resulta más barato declararse culpable
para un país donde las cárceles están llenas y los manicomios cerrados
para un lugar donde las masas elevan a los imbéciles a la categoría de héroes y millonarios
nacidos para esto
andando y viviendo en esto
muriendo por esto
enmudecidos por esto
castrados
viciosos
desheredados
por esto
engañados por esto
usados por esto
meados por esto
enloquecidos y enfermados por esto
convertidos en violentos
en inhumanos
por esto

el corazón se ennegrece
los dedos se dirigen al cuello
al arma
al cuchillo
a la bomba
los dedos imploran a un dios que no responde
los dedos se dirigen a la botella
a la pastilla
al polvo
nacemos a esta lastimosa devastación
nacemos bajo un gobierno que lleva endeudado 60 años
y que pronto no podrá ni siquiera pagar el interés de esa deuda
y los bancos arderán
el dinero no servirá para nada
se producirán asesinatos por la calle, a la vista de todos, que
quedarán impunes
habrá armas y revueltas por todas partes
la tierra no servirá para nada
disminuirá la producción de alimentos
el control del poder nuclear estará en muchas manos
las explosiones sacudirán sin cesar la Tierra
hombres robot afectados por las radiaciones se acecharán unos a otros
los ricos y los elegidos lo observarán todo desde plataformas espaciales
el Infierno de Dante parecerá un juego de niños comparado con esto
no se verá el sol y siempre será de noche
los árboles se morirán
desaparecerá la vegetación
hombres afectados por las radiaciones devorarán la carne de otros
hombres afectados por las radiaciones
el mar estará contaminado
los lagos y ríos se volatilizarán
la lluvia será el nuevo oro
un viento oscuro esparcirá el hedor de los cuerpos putrefactos de hombres y animales
nuevas y horribles enfermedades asediarán a los últimos y escasos supervivientes
y las plataformas espaciales desaparecerán por consunción
por el agotamiento de las provisiones
por efecto de la decadencia general
y entonces reinará el silencio más hermoso que
se haya oído nunca.
con el sol todavía oculto
a la espera del siguiente capítulo.
15 nov 2016
No podemos...
“No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte, y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos... No podemos encerrarnos cobardemente en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldremos, sino al contrario, salir fuera para sacudir, para atacar... ¿Si no, para qué sirve?
Antonin Artaud
8 nov 2016
17 oct 2016
Celia - poema de Fernando Valverde
A Celia, nacida hoy
No conoces la lluvia ni los árboles,
pero ya eres un bosque.
Hoy que comienza el mundo para ti,
que se pueblan tus ojos con el mar,
que todos te reciben como en una estación
donde se espera siempre,
que es principio y asombro,
mapas que no aseguran un lugar donde ir.
Hoy que el mundo comienza,
tristeza inadvertida,
eres el tiempo limpio,
el olor a madera y el silencio,
las preguntas sin sombras
y el amor sin orgullo
del que ha perdido todo.
Es esa mi certeza,
las olas, el océano,
tu risa que es un pájaro.
Has traído el murmullo de un recuerdo,
los pies pequeños, como pequeño
es el rastro de nieve que has dejado
en las horas de enero.
Cómo será la vida cuando crezca en tus manos
con la fragilidad de las buenas noticias,
como un pez que se escurre para volver al río.
Una tarde cualquiera,
con la misma sorpresa que un amor,
vas a sentir la brisa que ha tocado los árboles
con su cansancio antiguo.
Hay veces que es rugosa y escuece como un fósforo
cuando enciende un recuerdo…
Tus manos brillan,
no hay sombras ni puñales,
puedo ver los cometas
arañando la noche
como un barco que zarpa y se adentra en la niebla.
La vida es una casa donde habita un extraño,
un jardín del pasado al que no volverás,
una orilla que buscas con miedo a los fantasmas.
Pero también la vida
es una luz detrás de una ventana
cuando la oscuridad
ocupa cada hueco y cada continente.
Esta noche es oscura,
el tren busca unos brazos
que están al otro lado de las horas.
Mientras, pienso en el modo de decirte
que los sueños son parte de nosotros
como un embarcadero es un viaje.
Porque ya eres un bosque,
y hay delfines, y lagos, y montañas,
y amores imposibles
que se llamarán Celia.
Alguien dice tu nombre en el futuro
y se llena de gente una casa vacía,
todos se sientan a la mesa.
Ya lo habrás olvidado,
fue la felicidad quien sembró este dolor,
fue la felicidad igual que una tormenta
sobre un vaso vacío.
Cuando lleguen el miedo y la desesperanza,
y todas las cerezas hayan caído al barro,
y las gaviotas griten
el olvido imposible de una mujer herida
que siente que avanzar es quedarse más sola…
Si todo esto sucede
recuerda la manera en que la lluvia
se convierte en un árbol
y el modo en que las olas
son el final del agua y el principio del mar.
No conoces el mar, ni el barro, ni los árboles,
pero ya eres un bosque por el que pasa un río.
(De La insistencia del daño, 2014)
28 sept 2016
Heriotzaren begiak
Etorriko da zure soaz heriotza
gor, logabe, alhadura zaharren gisa,
goiznabarretik gauera alboan dugun
ohidura zentzugabe bat bailitzan.
Zure begiak alferrikako hitza izanik
garraisi mutu, isiltasun oro isil,
goiz bakoitzean aurkitzen dituzu adi
ispilura begiratuz, ilun, hurbil.
Jakinen dugu egun hartan, oh
itxaropen!
bizitza zarela eta ezereza,
guziontzat du heriotzak soa zorrotz
bakar, mutu, leizera jetsiko gera.
Urratuko da ezpain hertsien keinua,
aurpegi arrotza leihoaren ondoan,
usadioen guneak desitxuratuz
biluztasuna nagusitzen denean.
Zure begiak argi grisaren errainu,
mendi ilunen goizorduko izotza,
esnatzearen dardara eta ikara
kale hutsetik hurbiltzen zarenean.
Jakinen dugu egun hartan, oh
itxaropen!
bizitza zarela eta ezereza,
gizontzat du heriotzak soa zorrotz
bakar, mutu, leizera jetsiko gera."
13 sept 2016
8 sept 2016
3 sept 2016
25 ago 2016
Nuestra única morada - Loam
Nada escapa a la infinita hemorragia por la que el mundo se derrama hacia la memoria de la noche. Sosiego que alumbra una galopante intensidad incendiada por el crepúsculo. Brota incontenible una dimensión que el corazón –ese potro ingenuo e indomable– se empeña en traducir inútilmente en palabras: es la herida, nuestro único camino, nuestra única morada.
Instante en el que nada huye, colmado de inaprensibles certezas. Salmodia la sangre infinitos círculos de ausencia, mientras sigo navegando como siempre navegué: perdido en el lejano latido de su eco.
22 ago 2016
7 ago 2016
20 jul 2016
29 jun 2016
¡ Me cago en su Excelencia ! - Suburbano
¡Gracias Mareva! ¡Salud!
Ha de saber su Excelencia
Que la cosa anda jodida
Que el hambre no da guarida
Y se acaba la paciencia.
Ante esta triste evidencia
Reniego del vasallaje
Y me lanzo al abordaje
Cagandome en su Excelencia.
En su Excelencia y de paso
Me cago en su beneficio
En su carácter fenicio
Y en el vino de su vaso.
En el juez y en su justicia
Por no ser ciega ni tuerta
Y dejar la puerta abierta
Al poder y su avaricia.
Y siguiendo el desacato
Me cisco en la Bula Santa
Porque con la muerte achanta
Al que no come en su plato
Que si malvado es Usía
Mas malo es quien le bendijo
Dándole casa y cobijo
Dentro de su sacristía.
Y también hay para el Rey
De este imperio sacro santo
Por ser el Rey del espanto
Aunque piense como un buey.
Si es mas cruel nace garrote
Si mas falso, relicario
Si mas avaro, vicario
Si mas Rey, tonto del bote.
Repartida la inmundicia
Entre Reyes de retrete
Ratas de toga y bonete
Y ladrones con franquicia,
Hoy apelo a mi conciencia
Y termino mi diatriba
Como empecé mas arriba
Cagándome en su Excelencia...
24 jun 2016
Lueve todo el tiempo...
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve.
Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con
goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno
detrás de otro, qué hastío.
Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la
ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos
apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se
cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se
agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que
cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad
en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en
el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus
piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y
aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Julio Cortazar
15 jun 2016
QUIERO - Loam
Quiero que el paro crezca
hasta alcanzar de una puñetera vez el 100% de la población (ahí os quiero ver,
explotadores).
Que el índice Nikkei sea el
dedo del trabajador nipón señalando la salida definitiva de la fábrica.
Quiero que el capital no sea
la capital del mundo nunca más.
Que las voraces Bolsas se
vacíen, que se colmen las de los desheredados y que los parquets se conviertan
en parques.
Que el Mercado Bursátil se
derrumbe y el de abastos vuelva a ser cotidiana celebración del alimento compartido.
Quiero que todos los días
sean fiesta de no guardar nada.
Quiero que el tiránico
hormigón sea vencido por una bandada de pompas de jabón.
Quiero que se fundan alambradas,
llaves y cajas fuertes en la fragua de los puentes.
Que las cifras se rindan
incondicionalmente a la necesidad y que devuelvan al hambre su pan y al pan su
miga.
Quiero que el suelo devore
las alfombras y los caracoles las escaleras.
Quiero al pueblo presente,
sin representantes.
Quiero que la vida ascienda
por su propia savia y que las coronas caigan por su propio peso.
Quiero que la agujereada
tierra devuelva sus heridas a los bombarderos y a los acorazados.
Quiero que la altura de miras
no sea un mirar desde la altura.
Quiero que la necesidad, la
urgencia y la poesía no sean meras palabras.
12 jun 2016
Lauro de Bosis, Ícaro antifascista.
En 1930 Lauro de Bosis [poeta] funda en Italia la Alianza Nacional, una organización clandestina que distribuía propaganda anti fascista. Era el fruto de su fervorosa adhesión a la libertad de expresión, que lo llevó a anteponer lo político a la poesía y al deseo amoroso, y a unirlo todo en un solo acto. Cuando en diciembre de ese año dos de sus principales colaboradores fueron detenidos y condenados a quince años de prisión, decidió enfrentarse personalmente a la dictadura.
Secretamente se instaló en Marsella. El 3 de octubre de 1931, con unas pocas horas
de experiencia como piloto, partió de esa ciudad rumbo a Italia en un avión
Klemm L25. Llevaba consigo dos textos de su autoría reproducidos en cientos de miles
de volantes donde atacaba al gobierno de Benito Mussolini.
Después de exponer sus razones para detestar a Mussolini (“El Fascismo sólo existe por sus excesos; sus excesos son su lógica”), relata cuál va a ser su acción de guerra: lanzar sobre el cielo de Roma panfletos exhortando al pueblo a despertar del ensueño totalitario. Acaba su testamento heroico con una justificación: “Tal y como uno arroja pan sobre un pueblo hambriento, sobre Roma debe arrojar libros de Historia”.
Hacia
las ocho de la noche sobrevoló Roma. Volaba tan bajo que pareció ascender por
la Escalinata de Piazza Spagna, recuerdan algunos testigos. Los volantes
cubrieron plazas y cafés de la capital italiana y hasta un cine al aire libre.
Minutos después huía rumbo al Mar Tirreno perseguido por cuatro aviones cazas
de la Fuerza Aérea Italiana. Su pequeño aeroplano de madera jamás fue hallado.
Contar
la visión de su propia muerte y luego seguir al pie de la letra lo escrito, no
fue en él más que un correlato del mito de Ícaro que, como una obsesión, lo
acicateara durante su corta vida. Había creado el guión y lo representó con
plena frialdad. Creyó ingenuamente que con su martirio y sus textos bastarían
para que el fascismo se desmoronara. Su fe en el poder de la palabra fue tan
absoluta como ciega, su idealismo tan puro y desmesurado como suicida.
Historia de mi muerte (fragmento) Mañana a las tres, sobre un Prado de la Costa Azul, tengo una cita con Pegaso. Pegaso –es el nombre de mi avión- tiene el lomo rojo y las alas blancas, y aunque tiene la fuerza de ochenta caballos es esbelto como una golondrina. Se emborracha con gasolina y brinca en los cielos como su hermano de antaño, pero, si quiere puede deslizarse en el aire de la noche como un fantasma (…) (Con él) iremos a Roma para propagar al aire libre esas palabras de libertad que, desde hace siete años, están prohibidas como un crimen. Y con razón, porque si se permitieran conmoverían a la tiranía fascista en pocas horas. Todos los regímenes de la tierra, hasta el afgano y el turco, pueden permitir a sus súbditos un poco de libertad: solo el fascismo, para defenderse, está obligado a aniquilar el pensamiento. No se le puede reprochar que castigue la fe en la libertad y la fidelidad a la Constitución italiana más severamente que el parricidio: es su única posibilidad de subsistir (…) Mi muerte sólo podrá aumentar el éxito de mi vuelo. Como todos los peligros están al regreso, nada podrá ocurrir sino después que haya enviado mis 400.000 cartas, que de ese modo estarán mejor recomendadas! (…) Después de haber volado a 4.000 metros la isla de Córcega y la de Montecristo, llegaré a Roma hacia las ocho, después de haber hecho en vuelo planeado los últimos veinte quilómetros. Aunque hasta ahora no hice más que siete horas y media de vuelo, si caigo no será por un error de pilotaje. Mi avión no hace más que 150 quilómetros por hora y los de Mussolini hacen 300. Y hay novecientos que recibieron la orden de abatir cueste lo que cueste con su ametralladora a cualquier avión sospechoso. Tanto mejor: valdré más muerto que vivo.
Lauro de Bosis
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/alzugarat/lauro_de_bosis.htm
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