La conocen por La harapienta Señora de Chiswik, 75 años, famosa pianista. En 1970 un hombre le rompió el corazón y decidió desaparecer profesionalmente viviendo una vida escondida. Primero la desalojaron de su piso, por lo que decidió vivir en su propio coche a la edad de 39 años, viviendo en el mismo por espacio de 20 años ante el desconcierto de los vecinos.
Después la desalojaron teniendo que ir a vivir en la parte baja de un parque, y ahí hizo su huertito y empezó a sembrar sus matitas, plantitas y frutales. Hasta que llegaron unos vándalos, le tumbaron su techo y arrasaron con el jardín que con tanto amor había cuidado.
A pesar de que a través de los años recibió ofertas de cuidado, las negó, quería vivir a solas. "Este era el jardín que yo misma había hecho, no había razón de que lo destrozaran, todo porque los trabajadores del parque querían proteger esta zona de los ladrones".
Su día normalmente comienza cuando se levanta de su refugio, se lava en baños públicos y limpia su ropa en un grifo de agua de la gasolinera.
Se pasa la mañana recorriendo tiendas para ver que puede recoger para comer ella y sus palomas.
Una vez por semana se mete de lleno en sus libros y en su biblioteca de música, única concesión a su anterior vida, de la cual rehúsa hablar.
Después de que derrumbaran su refugio, la policía la encontró en estado de shock. La respuesta que dieron los constructores fue que no sabían "que tanto significaba ese lugar para esa señora". El daño ya está hecho y ahora ella no sabe a dónde ir.
Ahora vivo en este país y atiendo a este nombre, hablo esta lengua, no es exactamente igual, por ninguna otra razón este es pues mi hogar, y los lugares en que solía estar, lejos de mí se fueron.
Has viajado largamente, sólo debes seguir. Ni mires atrás para ver cuán lejos has llegado, aunque tu cuerpo se vence bajo la carga, no hay ningún lugar donde parar, ninguno en este camino.
Mi corazón se rompe, no puedo dormir, amo a un hombre, él tiene miedo de mí, cree que si no está en guardia cuchillo en mano y vigilante, le haré mi esclavo para el resto de su vida.
Amo este instante en el que simplemente la marea cambia. Habrá un final para la nostalgia y el anhelo. Si puedo resistir a ángeles y hombres, nunca más me engullirá
la oscuridad.
Has viajado largamente, sólo tienes que ir, ni mires atrás para comprobar cuán lejos has llegado, aunque tu cuerpo se vence bajo la carga, no hay ningún lugar donde parar, ninguno en este camino... ninguno en este camino.
Diez años antes de que viera la luz de la mañana llegó una camaradería de héroes. De cada esquina del mundo llegó navegando la décimoquinta brigada internacional.
Vinieron para respaldar al pueblo español. Para intentar detener la creciente marea fascista. Los aliados de Franco eran poderosos y ricos, los hombres de Frank Ryan vinieron del otro lado.
Hasta los olivos estaban sangrando (1) cuando la batalla de Madrid tronó. La verdad y el amor contra las fuerzas del mal, la fraternidad contra el clan fascista.
¡Viva la Quince Brigada! "No pasarán" el compromiso que les hizo luchar. "Adelante" era el grito por toda la ladera. Recordémosles a todos esta noche.
Bob Hillard era pastor de la Iglesia de Irlanda; desde Killarney vino a través de los Pirineos. De Derry vino un joven y valiente hermano cristiano. Lucharon y murieron juntos en España.
Tommy Woods, de diecisiete años, murió en Córdoba. Con Na Fianna él aprendió a sostener su arma. Desde Dublín a Villa del Río donde luchó y murió bajo el sol de España.
Muchos irlandeses oyeron la llamada de Franco, junto a Hitler y Mussolini también. La propaganda del púlpito y de los periódicos ayudó a O'Duffy a alistar a su banda.
El llamamiento vino de la Iglesia: 'apoye a los fascistas'. Los hombres de la sotana fallaron otra vez cuando los obispos bendijeron a los 'camisas azules' en Galway mientras navegaban bajo la esvástica hacia España.
Esta canción es un tributo para Frank Ryan. Kit Conway y Dinny Coady también. Peter Daly, Charlie Regan y Hugh Bonar. Aunque murieron muchos, sólo puedo nombrar a algunos.
Danny Doyle, Blaser-Brown y Charlie Donnelly. Liam Tumilson y Jim Straney de Falls. Jack Nally, Tommy Patton y Frank Conroy, Jim Foley, Tony Fox y Dick O'Neill.
(1) Mención a la última frase del poeta Charlie Donnelly antes de morir en la batalla del Jarama.
ya no distingo un buen poema de una onomatopeya de cebollas o de un agujero de carcoma en tu médula espinal, me parece igual de importante escribir sobre las pulgas del gato, que sobre la épica del olvido o la venganza de los fusilados, todo me parece un rizoma del capricho de un mapa que arde, todo va al mismo sitio y se lo comen las sardinas, no hay palco ni coñac ni he llegado, la lágrima de pintura blanca del payaso es mi paraíso, puedo estar limando las patas de mi cama y creyendo que por fin he llegado a lo trascendental de la metafísica, o echándole zumo de pimiento al espectro de la abuela muerta y creyendo que al fin he comprendido el origen de las especies y el destino de las tripas de la rana en tu testamento
A una isla del Caribe he tenido que emigrar y trabajar de camarero lejos lejos de mi hogar me invade la morriña el dolor de Breogán cuando suena la muiñeira el llanto empieza a brotar
Miña terra galega donde el cielo es siempre gris miña terra galega es duro estar lejos de ti
Donde se quejan los pinos y se escuchan alalás donde la lluvia es arte y Dios se echó a descansar las zanfoñas de Ortigueira los kafkianos del Jaján la Liga Armada Galega y el pazo de Meirás
Miña terra galega donde el cielo es siempre gris miña terra galega es duro estar lejos de ti